Y mientras haya una posibilidad, media posibilidad entre mil millones de que pase, vale la pena intentarlo.
M.
La felicidad es la ausencia del miedo. Hoy me he dado cuenta que ya no tengo miedo.
lunes, 29 de noviembre de 2010
Correr hacia atrás.
Voy a correr hacia atrás, cómo cuando rebobinas una frase que te gusta de cualquier película para escucharla otra vez. Y voy a llorar tranquilamente comiendo palomitas si me da la gana. No pienso contar hasta diez si quiero gritar.
Sin nada.
+ Preguntame lo que quieras , enserio lo que quieras.
- ¿Yo te dejo sin oxígeno?
+ Mira, tú a mí me dejas sin oxígeno, sin hidrógeno y sin toda la puta tabla periódica.
- ¿Yo te dejo sin oxígeno?
+ Mira, tú a mí me dejas sin oxígeno, sin hidrógeno y sin toda la puta tabla periódica.
En el mundo de las golosinas
- La gente cambia.
+ Si, pero ¿sabes dónde? ...En el mundo de las golosinas, calle piruleta nº 5.
(Culebra)
+ Si, pero ¿sabes dónde? ...En el mundo de las golosinas, calle piruleta nº 5.
(Culebra)
Promesa.
-Yo te prometo un para siempre, ¿tú me lo prometes?
+Eso es demasiado tiempo, todo se puede torcer y podemos acabar odiándonos.
-Bueno, aunque te odie, si me necesitas iré.
+No lo creo...si me odias no me querrás ver...
-Pues cerraré los ojos.
+No me querrás oír.
-Pues no te dejaré hablar...
+¿Entonces?
-Te abrazaré y te diré...¿Te acuerdas de aquella tarde que te prometi un para siempre? lo decía enserio.
+Eso es demasiado tiempo, todo se puede torcer y podemos acabar odiándonos.
-Bueno, aunque te odie, si me necesitas iré.
+No lo creo...si me odias no me querrás ver...
-Pues cerraré los ojos.
+No me querrás oír.
-Pues no te dejaré hablar...
+¿Entonces?
-Te abrazaré y te diré...¿Te acuerdas de aquella tarde que te prometi un para siempre? lo decía enserio.
Ojala.
No estás siempre en mi mente, solo te recuerdo cuando no me acuerdo de olvidarte. Pero admito que las tardes se me hacen un poco largas desde aquel martes, y las madrugadas son interminables. No me he acostumbrado del todo a que no me den las buenas noches por telefono, te reconozco en distintas caras y siento que estás de pie apoyado en cada esquina de la calle. Se me hace un nudo en el estómago cuando llega una llamada o un mensaje, pensando en una pequeña posibilidad. Ojala pudiese haber guardado el olor de tus camisetas, y tu voz.
Tengo miedo de seguir echándote de menos y de que tú no lo hagas. De que no leas esto; de tropezarme contigo, o de no hacerlo.
Tengo miedo de seguir echándote de menos y de que tú no lo hagas. De que no leas esto; de tropezarme contigo, o de no hacerlo.
Una y otra vez.
Esa cara de imbécil que se te queda cuando te das cuenta que tú te mueres por él, y que él se muere por otra.
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